Capítulo X
Nuestra cita con el Príncipe
Un sirviente, elegantemente vestido, vino
para anunciarnos que el príncipe nos esperaba en las habitaciones reales y que
él nos guiaría a ellas. Era una estancia profusamente iluminada, sus pisos
estaban hechos de losetas y brillaban con incrustaciones de joyas pulidas y
brillantes enchapadas en oro, con figuras de rombos y medallones pequeños
bellamente labrados que hacían las veces de separadores de estas losetas que a
mí me parecieron hechas de cuarzo u otro material rocoso. Sus muebles, algunos
de monolitos de roca o realizados en maderas finas y labrados exquisitamente,
formando hermosas figuras de lirios, palmeras y plantas que se enroscaban en
ellos. Los pedestales para quemar el aceite con que se iluminaba la estancia,
eran de piedra labrada rematados con recipientes de oro que formaban unos
platos redondos y en el Centro se colocaba un vaso hecho de arena sílica o
piedra que contenía el aceite, el cual era aromático y funcionaba como una
antorcha encendida. Había pieles de animales, a manera de tapetes en el suelo y
sobre ellos, algunos cojines regados en la estancia. Las paredes eran de un
blanco azulado y con muy poca decoración, sus mesas eran chaparritas, al
alcance de una persona sentada en los cojines, pero había otras mesas más
altas, diseñadas para leer y escribir en los rollos de papiro que estaban
guardados ordenadamente en ese lugar. Pude ver algunos y supe que su escritura
era jeroglífica y conociendo los signos y los símbolos, era como leer un libro
de historietas cómicas. La escritura sumeria, se basa en este sistema jeroglífico,
pero pronto desechó los símbolos por los signos cada vez más abstractos que
hicieron de su escritura, la cuna de la civilización mundial, superando a la
egipcia en este camino, sin embargo, creo que a los egipcios, saberlo no les
hubiera preocupado demasiado, solo un pequeño, poderoso y educado grupo de la
población, podían entender esta escritura, por lo que sus fórmulas y palabras
mágicas para lograr cruzar el “Tuat” hasta la cámara de Osiris, estaba vedado
para la mayor parte de sus pobladores. Los mismos artistas que decoraron las
tumbas faraónicas, solo seguían los dibujos y las instrucciones de la clase
sacerdotal para pintar en las paredes o grabar en piedra, ésta multitud de
signos y símbolos que al igual que los monjes medievales al escribir la Biblia,
lo hacían sin entender lo que escribían. Su teología era básicamente
mágica-religiosa es decir mística y ciencia de su tiempo. La teología
astrológica la heredaron del bajo Egipto y vino cuando sus reyes dominaron el
alto Egipto, aunque el conocimiento de astros y planetas, sobre todo el de la
luna y sus ciclos que ejercían efectos en las aguas del Nilo que eran su fuente
de vida, eran ya conocidas profundamente aunque la importancia del sol era
manifiesta en su calendario.
Un príncipe, sencillamente ataviado,
pero luciendo finos collares y brazaletes en su cuello y brazos, salió a
recibirnos. Su cuerpo era esbelto, de una piel morena color cacao, parecía no
tener más de 17 años y su voz era dulce y educada. Nos habló en hitita, lengua
diplomática oficial de aquel tiempo. Después del saludo oficial y el
intercambio de señales con la mano, se abrazó a Rafael, mostrando el inmenso
afecto que le tenía. Esto es lo que sucedió aquella noche: Maestro, me da mucho gusto verte de nuevo, espero que tu viaje haya sido
placentero y tu estancia al llegar, haya sido colmada de halagos y atenciones
de mis sirvientes como fue mi orden para huéspedes tan distinguidos.
En efecto, ha sido un viaje
placentero y los sirvientes no han hecho otra cosa que colmarnos de atenciones.
Mira, a propósito te presento al maestro Vih-Cen-Tel, de Ia “Orden Templária de
Atón” y gran conocedor de la ciencia que predice el futuro. Le he pedido venir
a esta reunión especial a la que con tanto esmero te he preparado, para que le
hagas todas las preguntas que quieras saber de los tiempos sin realizar y para
que sea testigo de tu ritual de
iniciación esta noche. Él tiene una cita en Memphis, con un poderoso personaje
que está preocupado por su futuro, pero que no pertenece a los siervos de tu
reino. Lo veremos en estos próximos días en una reunión secreta, en un Templo
de Giza cerca de la esfinge.
Bienvenido seas Maestro de la “Orden
Templária de Atón” del cual soy un humilde discípulo. He ordenado que nos
traigan algunos bocadillos y bebidas, por si apetecen comer o tomar.
Maestro Ra-Fha-El, estoy un poco
confundido con algunas de tus enseñanzas que se contradicen totalmente con las
de otros Maestros de la Orden de Amón-Ra, verás, yo como heredero al trono del
faraón, he sido predestinado a ser el dios de este pueblo, hoy unido en el alto
y bajo Egipto. Al morir el faraón, ocupare el trono como el dios Horus,
heredero de Osiris para tomar su lugar al morir, solo que al igual que faraón y
faraones anteriores de nuestra dinastía, deberemos de permanecer por siglos,
esperando la resurrección que Amón-Ra harán de nosotros para darnos nuestro
lugar en la constelación de Siro, ya que el secreto para transmutar en Ra, fue
perdido por uno de nuestros antepasados y las formulas propuestas por nuestros
sacerdotes, no tienen el poder de las originales, por eso nuestra dinastías,
han construido las tumbas más magnificentes jamás imaginadas, que soporten el
paso de los siglos hasta la llegada de tan anhelado día. Pero tú me has
enseñado que ese día, solo Atón lo conoce y que las cosas serán de diferente
manera de como los maestros de Amón-Ra las describen.
Príncipe querido, esta es la historia
que hoy te enseño. El Dios supremo, creó también a los que tus demás sacerdotes
llaman dioses. El creó todas las cosas, visibles e invisibles y también creó al
hombre. Su creación fue misteriosa, llena de magia divina. Este Dios condeno al
hombre, irritado por su desobediencia y soberbia, a vivir coma los animales
durante un largo periodo de tiempo. La fertilidad de los ríos y las montañas
ayudo a crear a dos pueblos. Uno, que ejerció la agricultura y el otro, que fue
pastor de rebaños. Este ser Supremo, parecía haber perdonado la falta de sus
padres y les permitió progresar. Él se mostraba a ellos con el amor de un padre,
y recibía sus sacrificios, sin embargo, se complacía más por los sacrificios
hechos por el pequeño pueblo de pastores y los prefería a los de sus hermanos,
que se habían establecido en ciudades creadas por ellos y que gracias a la
agricultura, florecieron a lo largo de ríos y valles en los que dieron
pleitesía a otros dioses que competían por el poder con este Dios Creador, por
lo que al notar la preferencia de Él hacia sus hermanos, se llenaron de odio y cólera contra este pueblo, por eso
los persiguió y los corrió de las cercanías de sus tierras, destruyendo a
muchos de ellos. Estos huyeron hacia las montañas y hacia tierras áridas. Un
día, cansado de la infidelidad de este pueblo agricultor, el Creador decidió
destruirlos. Inundando sus tierras con un gran diluvio. Enterró sus ciudades y
sus ídolos en el fondo del fango, pero en su amor, escogió un pequeño grupo del
pueblo de pastores para repoblar la tierra, que descendiendo de las montañas
donde antes se habían refugiado, lograron establecerse a la margen de ríos o
repoblar las antiguas ciudades de sus hermanos y así fue como llegaron al delta
y formaron el Imperio del bajo Egipto. Pero esto les hizo olvidar de nuevo la
existencia de su Dios creador y en su lugar colocaron nuevos dioses al igual que
sus hermanos. Así nació el culto a Osiris, que con su dominación en el alto
Egipto, se extendió a todo el reino. El alto Egipto mantuvo la existencia de su
dios a quien llamó “El Olvidado” o “El Perdido” y que resurgió con el nombre de
Ra, poniendo a todos los demás dioses bajo su dominio, incluso a Osiris.
Tus antepasados se influenciaron a la
vez por las costumbres del bajo Egipcio y fue así como el Rey al morir, se
convierte en el nuevo Osiris mientras que su hijo al heredarle, llegaba a ser
el nuevo Horus. Recordarás que según el libro sagrado de la Orden de Memphis,
tomada de las pirámides del rey Unas, sostenía que Osiris fue muerto por su
hermano Set y su cuerpo fue despedazado y esparcido. Fue entonces que su esposa
Isis, que no había tenido descendencia de su esposo, junta sus pedazos y le dio
vida de nuevo, logrando coitar con él y de esa manera concebir a Horus. Osiris
sin embargo, descendió al más allá y se convirtió en el Señor de los muertos.
Horus peleó contra su tío Set por el reclamo de su reino y lo venció, matándolo
y castrándolo. En esa lucha perdió un ojo pero se convirtió en el heredero de
Osiris en su reino en la tierra. Fue por eso que los reyes, tomaban el lugar de
Horus y al morir, tomaban el lugar de Osiris en el más allá. Toda esta
teología, se creó en al bajo egipcio, pero fue el alto egipcio quien creó las
formulas, sortilegios y rituales para transmutar al rey al morir, en Osiris y a
su hijo en Horus.
Se dice que un día, el rey del bajo
Egipto, quien a pesar de considerarse más poderoso, había hecho una tregua de
paz con el alto Egipto, cuyo país estaba reducido a Tebas, envío unos espías
para obtener del rey y de sus sacerdotes, el secreto de la resurrección o
transmutación en Osiris y Horus. El rey fue traicionado por uno de sus propios
hijos, un joven sacerdote que temía al gran poder de sus adversarios y les
facilito la entrada al templo donde el rey se encontraba con alguno de sus
principales funcionarios y sacerdotes. Los espías asesinaron al grupo sin
lograr obtener el secrete de los rituales y palabras mágicas, los cuales se
perdieron para siempre con la muerte del rey.
Según grupos herméticos, estos
emisarios eran algunos hermanos de José, quienes fueron enviados por él para
cometer tal crimen y arrebatar un secreto tan celosamente guardado. Los demás
sacerdotes, descubrieron la traición del príncipe y sacerdote y lo embalsamaron
vivo en la misma ceremonia funeral de su padre pero además, le cortaron los
genitales, para identificarlo con el traidor y diabólico Set. De esta forma
pudieron justificar este hecho como una repetición del pasado.
Un nuevo monarca nacido de este rey,
ocupo su lugar, declarando la guerra al bajo Egipto, al cual derrotó y
persiguió hasta el desierto, logrando la reunificación del reino y fundando una
nueva dinastía, pero que con la pérdida del secreto, cambio su título de rey
por el de faraón, equivalente a gobernante y aunque continuo siendo, una
divinidad, solo podía anhelar a ser embalsamado para esperar la resurrección
que un día Osiris se complaciera en darle. Con la perdida de la
influencia del bajo Egipto, la reaparición de Amón-Ra y Atón (El Olvidado)
parecen cobrar fuerza en esta dinastía. Fue así que, el espíritu del faraón al
morir, se convertía en RA y ocupaba su lugar en la barca de millones de años. El
culto a Osiris sin embargo, siguió siendo observado por la clase poderosa, pues
representaba una opción más terrenal del mundo de los muertos y por supuesto la
escuela de Tebas, quería ponerla en práctica restableciendo nuevos rituales y fórmulas
mágicas, dando la opción tanto a faraones como a gobernados, de poder escoger
al morir, entre seguir a RA para viajar con él en su barca o el mundo de Osiris
en el cual seguían disfrutando de los placeres terrenales. No fue hasta que tu
protector, restableció el culto de Atón y cambió su capital al palacio de
Akhetaton en Tel-El-Amarna, donde el dios olvidado, fue honrado de nuevo. Hoy
va a ser una noche muy especial para tí, porque vas a ser iniciado por
nosotros, en el ritual de la resurrección de la “Orden Templária de Atón” que te permitirá al morir, si has llevado una
vida justa, el ir a vivir al maravilloso palacio de Atón, donde habrás de
esperar hasta el final de los tiempos, para unirte de nuevo a tu cuerpo
gloriosamente resucitado por él.
Maestro, ¿Qué lugar ocuparé en su palacio, después de haber sido
faraón en esta tierra?
Esto es algo, que deberás aprender
también. Tú eres para el Dios creador, una criatura que ama intensamente, pero
al cual, no le interesan los títulos de poder que tengas, es más, ni siquiera
le interesara tu nombre, por lo que habrás de aceptar lo que tienes y lo que
eres como parte de su voluntad, poniendo solo en tu corazón que no eres nadie
sin su poder ni tienes nada en este mundo que te pertenezca,
solo el inmenso deseo de servir a tu Dios y estar un día a su lado. Solo así
harás la voluntad de Atón quien te llenará de un inmenso poder y riqueza cuando
estés en su reino junto con sus elegidos. Sin embargo, el Dios creador te ha
encomendado una nueva misión en la vida y yo tengo la obligación de enterarte.
Tu reinado durará solamente 3 años después de los cuales serás traicionado y
sacrificado, pero no te angusties por no llegar a reinar en este país lo suficiente para transformarlo, ni a
perder una gloria que el tiempo y tus enemigos se encargaran de cubrir. Mira a
tu verdugo como un cordero mira al carnicero y confía en el poder de Atón para
darte una vida eterna. Guarda esto, en secreto, en tu corazón y prepárate al
sacrificio purificándote.
¿Cuándo, sucederá todo esto?
Pronto, muy pronto, por eso estoy yo
aquí, pare avisarte y prepararte. Tu protector será exiliado y tú quedaras en
su lugar, cosa que ya has hecho con él
ayudándole a gobernar en el pasado.
¿Quién será mi verdugo?
Tu propio hermano, alentado por los
sacerdotes que miran en ti, un faraón peligroso a sus creencias y religión, al
igual que Akenatón que es tu padre y
hermano. Tus enemigos han preparado a tu hermano Tut, para sacrificarte y asumir el trono,
cambiando su nombre y su dios.
¿Qué habré de decirle a mi hermano
antes de que consume su acto?
Nada, recuerda que solo será un niño
de 7 años, por lo que deberás perdonarlo de todo corazón al igual que aquellos
que contra ti conspiran.
¿Cómo sabré que todo esto que me
dices se llevara a cabo?
Deberás confiar en mí, pero además,
recibirás una señal esta misma noche en tu ritual. Pero alégrate, porque no
habrás de pasar por el reino de tinieblas de Osiris sino que serás llevado al
reino de Atón, guiado en tu camino por seres bellísimos y tal vez reconozcas a
alguien entre ellos que te ama de una manera muy especial. Aunque debo decirte
que a nadie se le ha permitido entrar a sus habitaciones aún, por lo que
tendrás que esperar en una antesala de este palacio, hasta que su dueño venga a
este mundo y regrese con la llave que abrirá este palacio para ustedes, pero no
estarás solo, muchos seres felices estarán junto a ti, esperando igual que tú,
ese gran momento.
El joven príncipe hizo un gran
silencio, en sus ojos apenas podían contenerse las lágrimas y su pecho se
agitaba con gran emoción.
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