Capítulo IV
Pasaron algunos días y al llegar el
fin de semana, escuche una voz dentro de mí, es como si tu pensamiento se
concentrara en una idea y de repente pareciera que la escuchas, y al final
dices, ¿Por qué la recuerdo tan clara? (Es decir, que tu memoria la registró y
la guardó) pero lo que me pareció más extraordinario, fue el mensaje en sí.
“Te espero en el café, toma tu
cuaderno y pluma, y ¡olvídate de tu grabadora!”
Yo acostumbro a ir a un café mexicano
cercano a la casa, lo hago generalmente en las tardes para huir del calor de mi
taller.
Algunas veces me pongo a iluminar con
acuarelas algunos pequeños dibujos que estoy promoviendo como "impresos
originales" en mi sitio de Internet para su venta, otras veces me pongo a
leer o sino, a escribir simplemente en mi cuaderno. Las meseras ya me conocen y
llenan mi taza de café continuamente sin interrumpir mi trabajo para justificar
el ganar su propina. Generalmente escojo una mesa cercana a la entrada de la
cocina, cerca de la mesa preferida de las meseras que usan para descansar.
Apresurándome a salir de mi taller,
tome mi cuaderno y un libro sobre la Historia del pensamiento Cristiano que al
principio me pareció aburridísimo, porque no soy muy afecto al estudio de la
Teología y muchos de sus términos me provocan sueño, y algunos otros por más
que me concentro, jamás logro entenderlos, es como si mi mente de artista se
negara a digerirlos, pero al final, en este caso, el libro se tornó muy
interesante. Al enfocar sus páginas en el tema de los sacramentos y de Iglesia,
entendí la importancia del pensamiento Tomístico, no solo en la Edad Media,
sino también en nuestros días, y pude visualizar el camino errático tomado por
la Reforma y por las sectas derivadas. Me pareció sin embargo que muchos de los
grupos conservadores de la Iglesia Reformista, la Anglicana y por supuesto la
Ortodoxa Oriental, mostraban verdadero interés en retornar al camino del cual
se habían alejado. Pensando en todo esto, llegué a la cafetería y al dirigirme
a mi mesa favorita, pude ver que ya estaba ocupada. No le ví mover los labios
pero escuche que me saludo y me pedía que me sentara. Al acercarse la mesera,
le pedí un café y un vaso de agua y le dije
que no sabía que iba a pedir mi amigo, la mesera me miro extrañada y me
pregunto si estaba esperando a alguien más. Pude ver la sonrisa de Miguel y me
di cuenta que solo yo era el que lo estaba
mirando. Sin despegar sus labios me pidió ordenara otro vaso de agua
para él. Cuando le pedí a la mesera dos vasos de agua, me pregunto por mis
pinturas y pinceles que suelo acarrear en mi portafolio y es cuando les pido un
vaso extra de agua para usarlo con mis colores. Un poco turbado le dije, “no,
no los traje, es que hoy traigo mucha sed.”
Ella pareció convencerse de mi
respuesta y se alejó de la mesa. Nuevamente escuche la voz de Miguel: “No necesitas hablar, si me lo permites,
puedo leer tus pensamientos, de lo contrario, la gente va a pensar que traes un
teléfono celular con auricular pero cuando se den cuenta que no, van a pensar
que estás hablando solo”. La mesera
regreso con el café y los dos vasos de agua y me pregunto si necesitaba alguna
otra cosa, no, gracias, le conteste,
“hoy voy a escribir”.
Llámeme si necesita algo más y dando
media vuelta se alejó y así empezó esta extraña conversación.
“En realidad no necesito del agua
para calmar mi sed, solo la pedí para ilustrarte algo en mi historia. Nunca he
sido entrevistado por ningún reportero que haya sabido que soy Miguel, -El Arcángel- y le doy gracias a Dios porque sé
que me hubiera hecho muchas preguntas demasiado estúpidas que me hubieran hecho
cambiar el tono de mi luz y mi azul se tornaría tal vez en marrón, pero sé
también que el mundo está sediento de saber más de los Ángeles, por eso estoy
aquí para hablarte un poco de nosotros”. “Empezare por decirte
que la apariencia que adoptamos, la hacemos de acuerdo a las circunstancias
para llamar o no llamar la atención”. “Contigo
escogí la de una persona de tu edad pues sé que te sentirías más identificado y
abierto conmigo. Nuestra presencia espiritual es como el de una estrella en un
firmamento oscuro”. “Somos cuerpos de
luz, una luz hermosa y brillante que en cada Ángel parece lucir diferente”.
“La intensidad de nuestra luz y su color,
va de acuerdo al amor que sentimos y expresamos por nuestro Creador”. “Ustedes también podrán ser reconocidos por
su luz, cuando abandonen el mundo de su
conciencia material y hayan escogido la intensidad de sus colores”. Queriendo
concentrarme en sus palabras, le pregunte: “Es por eso que algunos seres humanos que han tenido el privilegio de visitar
el cielo, han confundido la brillantez de sus luces, con el de gemas y piedras
preciosas y han afirmado que está lleno de diamantes, zafiros, turquesas y
metales finos como el oro y la platas. ¿No es verdad?”
“Sí”, me contesto. “Los Ángeles
Rebeldes por el contrario, entre más odio y rencor tienen hacia Dios, más
obscuros y densos se tornan sus colores”. “Mira esta agua cristalina, la naturaleza se desquebraja sedienta
cuando le falta. ¿No te recuerda esto, el verso del Salmista, cuando dice que
su alma se desquebraja como tierra reseca cuando le falta la palabra de Dios?
nosotros también nos sentiríamos en tinieblas si Dios nos abandonara, como es
el caso de los Ángeles rebeldes”. “El
agua es el líquido vital de los cuerpos de los seres vivientes en la creación
de este universo físico. La luz que proviene de Dios es la fuerza que da vida a
los seres espirituales y a la materia, aunque su energía sea diferente”.
“Creo entender”, le respondí, “El agua está
presente como símbolo de vida en todas las culturas y es símbolo del bautismo,
mediante el cual nos limpiarnos del pecado y morimos en Cristo para renacer en
una nueva creatura, además, está compuesta por dos moléculas de hidrógeno y una
de oxígeno y puede tomar tres estados físicos diferentes, liquido, sólido o
gaseoso, ¿No es así?”
“Es parte del misterio Trinitario de
la vida”, me dijo, “Pero, hablemos de los Ángeles”.
“Nuestro cuerpo fue creado sin
materia, por lo tanto se mueve sin tiempo ni espacio, pero esto no significa
que seamos inmortales (en el término incomprensible e imaginable de esta
palabra) solo Dios es Alfa y Omega, nosotros tuvimos un principio al ser
creados por Dios, el final de los Ángeles es algo que pertenece a su voluntad y
no a la nuestra”. “La materia al comprimirse, se hace más
densa y pesada hasta llegar a convertirse en lo que ustedes llaman agujeros
negros en el espacio tiempo, quizás ésta sea la muerte de la materia”. “La luz de los Ángeles rebeldes es algo que
se va extinguiendo, convirtiéndose en tinieblas cada vez más y más densas, tal
vez un día se conviertan en un pozo negro espiritual que será el fin del espíritu”. “Pero en ambos casos, materia y espíritu
probablemente seguirán existiendo y si el hombre y los demonios conservan su voluntad
y su intelecto sin perder conciencia de lo que fueron, esto deberá ser ¡un
infierno terrible!”
“El hombre fue creado como un eslabón
espiritual entre la materia y el espíritu, sus almas en el cielo, tienen el
brillo de los ángeles aunque su aspecto recuerda el de los cuerpos que tuvieron
en la tierra aunque al igual que los ángeles, su belleza será igual al de su
amor reflejado en Dios”. “El intelecto y voluntad con los
que fuimos creados, son los mismos con los que el hombre fue creado, solo que
nosotros no poseemos un ego que nos encapsule, ya que nuestra conciencia está
conectada a la del universo y a la de Dios sin la barrera del YO”. En tiempos medievales los estudiosos los
clasificaron en 9 coros de Ángeles, todo esto empezó por bíblicas referencias
exaltando el número nueve que es plenitud en el lenguaje misterioso que algunos
grupos creen dominar.
En el primer nivel, colocaron a los
“Serafines” que significa fuego que se consume y cuyas flamas claramente
indican las más ardientes de amor hacia Dios. Se les represento con 6 alas,
llenas de múltiples ojos, lo cual tiene que ver con su gran poder y cercanía
hacia Dios. Miguel, aunque fue creado
como Arcángel, fue ungido por Dios a este nivel y su luz se representa con la
llama azul de los Serafines. Lucifer fue uno de ellos y fue Miguel quien lo
reemplazo en el cielo o universo espiritual de Dios.
Le siguen los “Querubines” que
significa plenitud de sabiduría y también están muy cerca de Dios. Gabriel
siendo un Arcángel, fue ungido en Querubín, remplazando a Belcebú y su llama de
luz es la verde que representa la de los Querubines.
Después vienen los “Tronos” que son el juicio y poder de Dios. Estos son
los que están más indignados por la actitud del hombre hacia Dios y claman
justicia ante Él. Rafael tomó el lugar de Satanás entre los Ángeles y está
ungido en el color rojo de la llama de los Tronos.
Los tres siguientes tienen que ver
con el plan de creación de Dios en el universo físico.
¬Primero vienen las “Denominaciones”
que significan autoridad y están encargadas de constelaciones, galaxias,
sistemas solares, etc.,
Le siguen las “Virtudes” que reciben
sus órdenes de las Denominaciones para que el universo funcione y su nombre
significa grandeza, poder o energía.
Por último en ésta etapa, están los
“Poderes” que sirven a las Virtudes luchando contra las influencias malignas
que se oponen al plan de Dios y que buscan destruir al universo estelar creado
por Dios.
En el tercer grupo están los
“Principalitos” que tienen el cuidado de las ciudades, naciones y reinos de la
tierra.
Los “Arcángeles”, como Gabriel,
Rafael y Miguel, llevan mensajes importantes de Dios a los hombres, por lo que
la palabra Arcángel significa Mensajero de Dios.
Y por último los “Ángeles” como los
“Ángeles guardianes” quienes tienen el cuidado de seres individuales en la
creación. Las culturas han bautizado de diferentes nombres, a los seres
espirituales que cuidan de la naturaleza en general, como plantas, animales,
regiones o lugares y les llaman duendes, hadas, nógmos, etc., Toda esta
especulación filosófica, está inspirada principalmente en la fe y en la
tradición del pueblo de Dios. En realidad, él mira a sus Ángeles como mira a su
iglesia, es decir, como un cuerpo espiritual en que cada uno funciona diferente
pero cuya misión principal es amarle y adorarle. Los Ángeles son como los
Diáconos de Dios en la figura de Jesús como Sacerdote Supremo pero solo el
hombre tiene esa maravillosa misión de ejercer el sacerdocio.
“Hace días tuviste un sueño que te despertó.
Viste un mundo rodeado de tinieblas y sus habitantes caminando como sombras sin
vida por las calles, era una ciudad desolada y llena de oscuridad donde los
demonios parecían haberse establecido en ella”. “Quiero que pintes lo que vista
en tu sueño, que el mundo vea las tinieblas que sus ojos no contemplan”. “Diles
que ni los Ángeles podremos iluminar sus vidas, si mantienen cerrados sus
corazones”. “Pide a Dios en tus oraciones para que puedan abrir sus ojos,
destapar sus oídos y convertir en un corazón palpitante, sediento del amor de
Dios, el corazón de piedra que ahora tienen”.
“Otro día te voy a enviar a un amigo tuyo, que ya conoces muy bien,
para que platiques con él y escribas lo que te diga, yo estaré cercas de ti
dándote vueltas”.
Dicho esto, vi desvanecer su figura
de mi mesa, la mesera que me atendía, me trajo a la realidad, ése día, mi café
estaba frío, sin tocar, igual que mi vaso de agua, solo el vaso más alejado de
mí, estaba completamente vacío.
Presuroso de escribir esto en mi
computadora, pagué y me levanté de la mesa.
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