Capítulo V
La vida de un artista en este mundo,
es una de las vocaciones más difíciles. El arte es una necesidad del espíritu
humano que es guiada por él para su realización. En la mitología griega las musas
eran las encargadas de recordar a los hombres, a través de los artistas, las
maravillas que Zeus había hecho con el universo, después de haber restablecido
el caos hecho por Urano su padre y haberlo sometido bajo su dominio. En la
actualidad, el artista continúa desempeñado esta labor, como parte de la mente
colectiva de los hombres, recordándoles a estos, las maravillas de la creación
de Dios, mediante la exaltación de las mismas por medio de sus obras de arte.
Desagraciadamente, la sociedad en que vivimos, deidificando valores materiales
y dándole a la razón la supremacía sobre el espíritu, está creando una sociedad
ateo¬-materialista donde una nueva generación de artistas, exaltan sus errores,
haciendo del arte moderno, una actividad desespiritualizada, donde un
chimpancé, un elefante o una computadora, son capaces de hacer una obra de
arte. Yo en lo personal, me siento como una especie en extinción, almacenando
mis pinturas en cajones, sin ninguna idea de promoción y pasando horas inmensas
de trabajo, creando paginas en el
Internet que nadie visita o se interesa en ellas. No sé si en este día
me levante pesimista o simplemente molesto conmigo mismo, por lo que deseoso de
alejar de mí todos estos pensamientos, decidí dar un giro a mi rutina y tomando
un libro que estoy leyendo, mi cuaderno y un lápiz, cerré mi caluroso taller y
tome el autobús que me deja en el centro, para de allí transferir a otro que me
lleva a uno de los centros comerciales más bellos de la ciudad y que en el
pasado, utilicé para "iniciar" mi carrera de artista. "Houston
Galería" con sus modernos y elegantes edificios y tiendas, ha logrado su
fama en el mundo entero. El nivel subterráneo, cuenta con una pista de patinaje
en el hielo y está rodeada de restaurantes y bares donde la clientela se
divierte del espectáculo de patinadores mientras disfruta de su comida o de su
bebida, todo esto en un ambiente de relajación lleno de cosas agradables para
la vista y el paladar que te hacen olvidar un poco de lo desagradable de tus
problemas. En los 80's, la economía de los EU, especialmente la de Houston, se
vio afectada por la crisis del petróleo, quizás por eso, uno de los
restaurantes de este lugar, nos permitió a mí y a otros artistas, a ofrecer
nuestros servicios de retratistas en las mesas de su negocio. Buscando una
forma más de promoción en esta época de crisis, el gerente me dio una tarjeta,
con la cual los empleados me regalaban el café, y las meseras y empleados con
los que compartíamos, nos regalaban sándwiches o pan. Al ver como pasábamos
algunas veces los días, sin obtener clientes para nuestro trabajo, mi espíritu
se había sensibilizado al arriesgar mi situación económica por un empleo cuya
remuneración era incierta pero que estaba llena de satisfacciones y me hacía
abandonar otra ocupación que me daba para satisfacer mis gastos y necesidades. Por
fin llegué a Galería y me dirigí de inmediato al área de restaurantes que rodea
la pista de patinaje. Nuevos nombres de restaurantes y bares de los que yo
había conocido, ocupaban el lugar. Me metí en uno de los más populares y
ocupando una mesa de las que dan al frente mirando hacia la pista de patinaje,
ordene un café. Verme rodeado de gente que parecía feliz y satisfecha de la
vida, hizo cambiar mi estado de ánimo. La visión de bellas patinadoras y la de
los niños que hacían esfuerzos por no caer, ayudaron a realizar este cambio. Abrí
mi libro dispuesto a disfrutar de este momento cuando sentí la presencia de un
joven que no tenía la apariencia de mesero. Su pelo era de un castaño claro,
modernamente cortado, sus ojos eran brillantes del color de la miel y su boca,
mostraba unos dientes blancos y perfectos que al sonreír, obligaban a responder
de la misma manera. Sin presentarse, se sentó en mi mesa, divirtiéndose con la
mirada llena de preguntas que mostraba en mi cara y a pesar de no conocerle,
sentí una presencia familiar que me inspiraba gran confianza. “¡Hola!”
le salude, “¿tienes algún problema en el que pueda ayudarte?”, Él se sonrío, y me contesto: “Me haces sentir bien, al ofrecerme tu
ayuda, pero soy yo en realidad, el que siempre te ha ayudado” Me sorprendí, queriendo entender a qué se
refería. “Soy tu Ángel Guardián” me dijo sin preámbulos, y al decir esto,
sentí como si mi mesa se hubiera salido de este lugar y colocado en otro, donde
no pude percibir la sensación del tiempo y solo él y yo estuviéramos presentes.
Después de algunos segundos que pudieron haber sido horas, volví a sentir que
mi mesa regresaba a su sitio, allí estaba él, todavía presente, sentado
enfrente de mí, con su jovial de no más de 20 años, vestido como cualesquier
joven de esta época, orgulloso de su corte de pelo y de sus tenis. Cuando llegó
la mesera con mi café, mi corazón volvió a turbarse, al notar que lo miraba y
le preguntaba por su orden. Con su sonrisa contagiosa, le respondió: “Tráigame una malteada de fresa, una
hamburguesa con queso y papas fritas, por favor”. Ella anotó su orden y dirigiéndose a mí me pregunto si deseaba algo más,
ordene un platillo de la carta y anotándolo también en su libreta, se alejó de
la mesa. Tratando de explicar mis dudas, me dijo: “En tu barrio, el café donde viste a Miguel, es un lugar pequeño y la
gente que va a él, es casi siempre la misma, por eso no vio conveniente que le
vieran contigo, pero aquí, es diferente, es un lugar grande y nadie notara si
mañana regresas y no te ven conmigo”.
“¿Dónde te he visto antes?” Le
pregunte. “Siempre he estado a tu
lado, desde tu nacimiento y lo estaré hasta tu muerte, donde te mostrare el
camino que hayas elegido”. “Cuando
eras pequeño, no me molestaba en ocultarme, aparecía ante ti coma un niño más
grande y te consolaba cuando llorabas o te arrullaba cuando dormías y tu mamá
no estaba a tu lado”. “Siempre te he protegido del peligro y solo he dejado
de hacerlo, cuando la voluntad de Dios me lo ordenaba”. “Cuando creciste y tu mente empezó a iluminarse con la razón, me hice
presente en forma invisible, ayudándote a encontrar lo que perdías o buscabas,
inspirándote pensamientos de amor o alejándote de tentaciones y peligros”. “Poco a poco, tu voluntad fue tomando
acciones consientes de ti, fue entonces que empecé a respetar tu voluntad,
alegrándome cuando me invocabas en tus oraciones”. “Algunas veces te perdiste en las tinieblas, pero permanecí cercas de
ti, a pesar de no poder ayudarte, siempre anhelante de que tu corazón pidiera
auxilio para saltar a tu lado a socorrerte”. “Recuerdas la vez que regresabas hambriento de aquella iglesia, después
de haber escogido entre ir a misa y comulgar o quedarte en tu trabajo y comer,
yo fui quien en forma de niñita, bajo de aquel auto en que otros ángeles hacían
el papel de mi familia, y te extendí una bolsa con una hamburguesa, soda y
papas fritas”. “También fui yo quien
pisó los frenos del camión de 18 ruedas, ante la sorprendida mirada del chofer
que no te había visto, al cual te atravesaste buscando un hueco para que el
padre Juan Manuel pudiera meterse de reversa tratando de salir de una ruta
equivocada al cruzar la frontera por un puente de carga pesada”. “Recuerdas que
te dijo todo asustado ¿Acaso pensabas detener ese camionzote con solo extender
tu mano? Y tú le contestaste Si, Sin saber porque lo hiciste”. “Yo fui también
quien en forma de viejo, te mostró el camino de la escalera cuando de noche en
Atlanta, pensabas tornar un elevador abierto a la calle para tomar el metro y
donde 2 malhechores estaban esperando a que entraras”. “Y cuando te perdiste en
Washington, una mañana en la niebla, en que en vez de caminar a la parada de
autobús, te adentraste en un barrio peligroso donde dos sujetos te seguían y de
repente aparecí yo entre la niebla, como un atleta musculoso, acompañado de su
novia y tú, dando media vuelta, me seguiste a la parada correcta del autobús,
ante la mirada llena de terror que inspiré a los que te seguían”.
“Si lo recuerdo y ahora lo entiendo” le
dije, “también eras tú, cuando en el
camino a la Ciudad de México, de repente
la niebla en la madrugada cubrió mi parabrisas y no pude ver el camino y todo
asustado baje los vidrios para que entrara aire y en eso apareciste tú, como un
trabajador de construcción, con una bandera roja, alertándome del peligro de
que el camino empezaba a declinar, ¿no es verdad? Platícame, quiero saber de
ti, ¿Cuántas veces más has estado visible a mi lado?” Con la agradable sonrisa de sus labios, se reacomodo en su asiento y
envolviéndome en su mirada, comenzó con su relato: “Te podría seguir contando de innumerable veces en que me he hecho
presente en tu vida, guiándote, auxiliándote, confortándote, pero no es por eso
que estoy hoy visible a ti, sino para contestar algunas de tus muchas preguntas
que vienen a tu mente”. “Tienes razón, quisiera conocer más de ustedes, pero
también más de su misión. ¿Por qué Dios los asigna a cuidar de cada uno de
nosotros a pesar de conocer quiénes serán condenados?”
“Te diré; Dios en su gran amor e
infinito poder, no quiere que nadie muera "eternamente" te lo pongo
entre comillas porque este concepto no lo entenderías aunque te lo explicara”. “Él
ha dejado el Libro de la Vida en blanco, para que ustedes con su voluntad,
escojan su destino”.
Nadie está predestinado a la
salvación o a la perdición, pero es la gracia de Dios la que más se necesita
para lograr el triunfo, por eso la importancia de los sacramentos. Profetas,
predicadores, maestros de la Ley y por supuesto sus Ángeles, hemos sido
enviados para prevenir, auxiliar y reprimir al hombre en sus acciones, incluso,
les dio a María, como su madre, para que con su maternal figura los guiara
hacia su hijo que es el camino al Padre. La palabra en la Biblia, es como el
agua que da vida a tu espíritu, como la semilla que se planta en tu corazón,
pero la gracia de Dios, es la única que abre la mente de los hombres y les da a
conocer verdades del Reino que a otros les niega. El Espíritu de Dios está
siempre en todos nosotros y es el que nos da la vida. Pero ¿Que han hecho
ustedes con todo esto? Mataron a sus Profetas o se burlaron de ellos. Hicieron
infecundo su corazón para la semilla que quiso ser plantada. Dudan de la
existencia de sus Ángeles porque sus sentidos no los perciben. Crearon una
Magdalena casada con Jesús, que lo llenó de hijos que andan huyendo del terror
de ser eliminados por la Iglesia, negando de esta manera la Divinidad de Jesús,
porque Dios no necesita de este tipo de familia para realizar sus planes. Dicen
que el hombre en su triunfo de la razón sobre el espíritu, es el que ha creado
a Dios y no Dios al hombre. Rechazan a María su madre como instrumento
inmaculado de Dios para engendrar a su hijo y la llenan de mas hijos, hermanos
de Jesús tratando de minimizar su figura, sin entender que esa fue su misión de
ser creada, para compartir con Dios el misterio de la encarnación y es ella
misma quien se reduce al ofrecerse como su humilde esclava y es esta humildad
la que la engrandece ante los ojos de Dios.
“¿Qué pasa con los Ángeles que han
perdido el alma que le fue conferida para cuidarla?”
“Veras, nada
hay más absurdo que pensar que "les van a cortar la alas" a los que
hayan perdido el alma que les fue asignada para su cuidado”. “En verdad, ni
nosotros sabemos las razones de Dios para escoger sus ángeles adecuados para
cuidar de cada persona, pero conociendo de su inmensa sabiduría, no dudarnos de
su decisión”. “Los Ángeles siempre estamos con ustedes mientras haya luz en su
vida, pero al morir, aquellos que hayan elegido el camino de las tinieblas,
renunciando a Dios, serán como sombras incompatibles con la luz, por lo tanto,
también lo serán para con nosotros, pero seremos nosotros quienes los llevarán
al punto del camino que ustedes hayan elegido para recorrer”. “Si es el de la
luz, sus mismos ángeles los guiaran, si es el de las sombras, serán los
demonios quienes se encargaran de conducirlos”.
¿Cuál es el
plan de Dios, después de la muerte?
“Quiero responderte, aplicando una
mentalidad humana a mis palabras. Dios crea un universo espiritual donde el
tiempo y la materia no existen, lo puebla de Ángeles y de maravillas en un
paraíso en el cielo (Otra dimensión), después crea un universo material y
separando la luz y las tinieblas, crea un paraíso en la tierra lleno de
colores. 7 colores que es el número de la perfección de acuerdo al lenguaje
numérico que los hombres utilizan. Pone entonces, Dios al hombre, en ese mundo
de perfección, conocido como paraíso celestial, donde no se conoce la
enfermedad, la vejez ni la muerte. Mucho antes, en su soberbia, los ángeles rebeldes
habían manchado la inmaculada brillantes del paraíso en el cielo y Dios creó
las tinieblas de la cual surge la materia en las cuales fueron arrojados. Los ángeles rebeldes
conocen que están destinados a descender al fondo de las tinieblas donde habrán
de desaparecer de su existencia espiritual, pero en el ínterin, Satanás,
entrando en el cuerpo de una serpiente, se hace presente en el paraíso terrenal
y tentando a la mujer, hace que esta haga participar a su compañero del pecado
de desobediencia en la prueba que Dios les había puesto para comprobar su amor
y lealtad hacia él. Desgraciadamente no fue la desobediencia lo que irrito a
Dios, sino el pecado de soberbia de querer ser igual que Él, lo que hizo que
los condenara a la muerte física y por supuesto Satanás reclamaría la muerte
espiritual a la que los demonios fueron sentenciados. Dios desterró al hombre y
a la mujer del paraíso, al que ahora llamaremos “Perdido” y creo la muerte para
la materia con que fue hecho el cuerpo humano, que aun que se transforma y renueva, sin el espíritu de Dios está
condenada a extinguirse en las tinieblas. Sin embargo el hombre sigue siendo
cúspide de esta creación, convirtiéndose en eslabón de dos universos o
dimensiones distintos, aunque paralelos. Como queriendo borrar todo lo anterior
que me dijo, agrego: Por supuesto, todo esto que te explique, es solamente
especulación angelina, ya que solo Dios conoce
esta respuesta. A propósito, me dijo Miguel, que Rafael te visitará y
acompañará en un viaje a la historia del hombre. Siempre ha sido el favorito de
Dios para acompañar a los viajeros. Él te explicará muchas preguntas que han
quedado en tu mente, pues además de ser un experto viajero, es un gran narrador”.
Una hermosa jovencita se acercó en
ese momento, su rostro estaba triste. Mí Ángel presuroso se puso a conversar
con ella, después me explico que la joven era el ángel de la mesera y estaba
preocupada de un problema en el que ella se estaba metiendo, después, moviendo
su mano en el aire, sin los exagerados movimientos de magos de películas de
Holywood como Harry Potter, pude ver un universo que se abría y pude contemplar
a los ángeles que acompañaban a todas las personas que caminaban en tiendas y
pasillos. Todos eras bellísimos, pero también pude ver una muchedumbre de seres
obscuros rodeándolos como sombras. Cuando se dieron cuenta, algunos de ellos,
de que yo los miraba sorprendido, ellos también se sorprendían, mi Ángel me
explico que aún para ángeles y demonios, la voluntad de Dios era un secreto,
como este de permitirme verlos. Antes de desaparecer me dijo: “Mientras
vivas, siempre estaré a tu lado, y para finalizar, contestaré a una pregunta
que te has estado haciendo desde el principio. ¿Por qué siendo espíritu, pude
disfrutar de esta hamburguesa con su malteada y papas fritas? Muy sencillo,
convertí el alimento en energía que no es la misma a la que me da la vida.
Ustedes hacen lo mismo, solo que en ustedes, es transformada, no rechazada, en mí
solo produjo chispitas agradables que regresé al universo al cual pertenecen”.
Y dicho esto, desapareció junto con
la visión del mundo espiritual que se movía alrededor mío. Sin embargo me
propuso, antes de partir, otras entrevistas en lugares diferentes, para que me
trajeran recuerdos, como ese de Galería. Voy a tener que hablar de ellas, en
capítulos siguientes de los "Ángeles Fieles" porque están ligados a
otras experiencias en esta historia. Fui a pagar mi cuenta a la caja y al salir
del lugar, vi a la jovencita que me había servido en mi mesa, discutiendo con
ojos llorosos, con un jovencito poco mayor que ella. Alcance a oír del pequeño
que cargaba en sus entrañas y del deseo de su compañero de producirle un
aborto. A pesar de que ya no podía ver a mi ángel, ni al resto de seres
espirituales que nos rodeaban, si pude seguir contemplando al ángel de aquella joven,
que en un rincón, con ojos tristes, oraba en silencio por ella.
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